Más y mejores cárceles

Nuestra Ley Suprema indica claramente: Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y el artículo 18 de la Carta Magna continúa:  y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquella exija, hará responsable al juez que la autorice.

En Tucumán la precariedad de la infraestructura carcelaria y las inhumanas condiciones en que viven los reclusos que en ella son confinados, contradice el mandato constitucional. Ingresar a una cárcel tucumana es sufrir todo tipo de vejaciones.  Y las mortificaciones que sufren los internados en ella es responsabilidad cierta del Poder Ejecutivo Provincial.

La Suprema Corte de Justicia de Tucumán ha reconocido el problema y viene exigiendo del Poder Ejecutivo medidas para revertir la situación.  Sin embargo el Ejecutivo no ha cumplido con las promesas de mejoras y el alto Tribunal estima que en los últimos tres años, el sistema carcelario provincial en lugar de mejorar ha empeorado.

“Las instalaciones se encontraban totalmente deterioradas, incumpliendo las normas mínimas de habitabilidad. Asimismo, se observaron serios problemas de hacinamiento y la utilización de espacios no habilitados para el alojamiento permanente de personas bajo regímenes de aislamiento y sectorización” es lo que informó en agosto de 2017 la Procuración Penitenciaria de la Nación en relación a los penales de Villa Urquiza, Concepción y Banda del Rio Salí.  Verificaron en el lugar, que la situación era grave y constataron la falta de acceso a la salud, trabajo, educación, alimentación de los reclusos, así como las pésimas condiciones materiales de alojamiento.

Un sistema de seguridad ciudadana eficaz, debe atender correctamente, todas las etapas que se dan, en relación al delito.  Prevención, tanto la prevención directa que está a cargo de los cuerpos policiales, como la indirecta que son múltiples políticas sociales; el juzgamiento de los delincuentes por una justicia ágil y eficaz  y cárceles suficientes y adecuadas para contener a los que han delinquido y buscar su resocialización.  De esta manera se dará lo que muchos pregonan, los delincuentes entre rejas para que la sociedad pueda convivir tranquila y transitar las calles sin miedo.

Urge que el ejecutivo provincial atienda el problema carcelario, construyendo nuevas y modernas cárceles para dar cumplimiento al mandato constitucional al mismo tiempo de posibilitar  a los reclusos su resocialización.