Alberto Fernández presidente electo

El triunfo de la fórmula Fernández-Fernández significa el retorno del peronismo a la gestión de gobierno luego de cuatro años de la administración conducida por Mauricio Macri, que en ese lapso duplicó la inflación heredada, efectuó una profunda devaluación del peso y elevó los índices de pobreza y desocupación.

Pese a una gestión errática especialmente en el plano económico, Macri gozó hasta hace pocos meses de un apoyo mayoritario de la sociedad. Sin embargo, el escenario político sufrió una ruptura el pasado 18 de mayo, cuando Cristina Kirchner anunció a Alberto Fernández como candidato a presidente y a ella misma como acompañante en la fórmula.

La estrategia de la expresidenta dio resultado: el peronismo, que permanecía dividido, inició un proceso de unificación que concluyó en el triunfo electoral de este domingo. Y el oficialismo, ya sin poder apaciguar la crisis económica, profundizó sin éxito su apuesta a polarizar con el kirchnerismo.

En su primer discurso como presidente electo, Alberto Fernández afirmó que «el gobierno volvió a manos de la gente» y advirtió que se vienen tiempos difíciles. Ese será el principal desafío de la nueva gestión: corregir el rumbo económico y traer alivio para los castigados bolsillos de la gran mayoría de los argentinos.