Comunidad gay en Argentina y en el mundo

En noviembre de 1967 nació el primer grupo de diversidad sexual del país y de América Latina, llamado “Nuestro Mundo”, es por eso que todos los años en ese mes, se celebra en Buenos Aires la Marcha del Orgullo LGBT+. A propósito de este encuentro, un equipo de lingüistas del departamento de Didáctica de la aplicación de idiomas Babbel investigó cómo la comunidad gay desarrolló en la Argentina y en otras partes del mundo formas de comunicación específicas.

“Cuando un grupo no tiene libertad para hablar sobre su identidad y sus formas de afecto, puede surgir la necesidad de crear una lengua alternativa para comunicarse. Es interesante saber que esa forma de comunicarse no se restringe solo a círculos de amistad. Decir una u otra palabra del argot durante una conversación con personas desconocidas y esperar a ver sus reacciones puede ser un camino sutil para averiguar si ellas son entendidas – lo que puede resultar ser el inicio de una amistad o un romance”, comentó Vitor Shereiber, lingüista con estudios en Historia y Género, y Gerente de Proyectos Didácticos en Babbel.

Marcha del Orgullo Gay 2014

Marcha del Orgullo Gay 2014

En la Argentina, tal como describe el antropólogo Horacio Sívori, existe el “habla de las locas”, término con el cual se llamaba en el ambiente gay a aquellos “homosexuales asumidos” que imitaban y exageraban estereotipos femeninos. Más allá de este origen, “loca” se ha expandido hasta ser uno de los términos más comunes para designarse coloquialmente dentro de la comunidad. Como figura de género opuesta y complementaria a la de “loca”, aparece dentro de esta jerga el término “chongo”, que se refiere a todo hombre de apariencia masculina “natural”, no “producida”, gays que pasan por “heterosexuales” porque no se les nota. “Chongo”es un término que traspasó las barreras de la comunidad gay y es utilizado actualmente también por mujeres heterosexuales para referirse a hombres con los que se sienten atraídas sexualmente.

Lo cierto es que en la Argentina, los “Paqui”, expresión utilizada por los gays para referirse a los heterosexuales (viene de paquidermo, asociándolo a personas aburridas, lentas), han tomado a lo largo del tiempo términos propios del lenguaje de las “locas”.

El argot queer brasileño se llama “pajubá” y es hablado prácticamente en todo el país, con pocas variaciones regionales. El lenguaje incorpora muchos elementos de las lenguas iorubá, ya que las religiones afro-brasileñas son relativamente abiertas a la homosexualidad. Algunas de esas palabras son conocidas por gran parte de los brasileños, como “erê”, que significa “niño”. “Aqué” (dinero”) y “alibã” (“oficial de policía”) son menos conocidas.

Otra característica del lenguaje gay en Brasil es el uso de nombres femeninos. “Dar a Elsa”, por ejemplo, significa “robar”. Generalmente, los nombres que se utilizan en estas expresiones están inspirados en actrices de telenovelas y cantantes famosas. Algunas expresiones del pajubá ahora también son conocidas fuera de la comunidad gay debido a su uso en los medios de comunicación. Hay, incluso, uno diccionario de pajubá llamado “Aurélia” su nombre hace honor de forma bromista al famoso diccionario de portugués brasileño: “Aurélio”.

Imagen de archivo

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En el caso de Turquía, el “lubunca” también se ha difundido cada vez más fuera de la comunidad gay. Este lenguaje se basa en muchas lenguas minoritarias habladas en el país; como el griego, el kurdo y el búlgaro. Sin embargo, la mayoría de las palabras vienen del rumano (idioma hablado por una de las comunidades más marginadas dentro y fuera de Turquía, los gitanos). La influencia del rumano se puede explicar por la experiencia común de marginación sufrida por ambos grupos.

Este tipo de lenguajesno suelen ser muy diferentes del idioma del país donde son hablados. Sudáfrica, además de haber sido el primer país africano y uno de los primeros del mundo en legalizar el matrimonio homosexual, tiene 11 lenguas oficiales y dos argots gays, que son reflejo de las divisiones raciales históricas del país. El “gayle” surgió en la década de 1950 y es hablado sobre todo por los blancos. Se basa en el inglés y en el afrikaans e incorpora diversos términos del “polari” británico (argot queer del Reino Unido) y jergas de los Estados Unidos. Lo más interesante del gayle, así como del “pajubá”, es que la mayoría de las palabras son femeninas. “Mónica”, por ejemplo, viene de “money” (dinero); “Priscilla”, de “policeman” (oficial de policía); y “Jessica”, de “jewellery” (joyas). El término “gail”, de donde proviene la palabra argot, significa “charlar”.

La comunidad negra sudafricana también tiene su argot propio, el “isiNgqumo”, quesignifica “decisiones”. El isiNgqumo está basado en algunas lenguas nguni, un grupo dentro de las lenguas bantú. En comparación con el gayle, aún no ha sido muy estudiado y documentado. Esa diferencia entre los dos argots sudafricanos refleja las tensiones raciales presentes en la historia del país y que, desafortunadamente, son más fuertes que la experiencia compartida por la comunidad LGBT+.

En Indonesia existe el llamado “bahasa gay”. Una de las características es simplemente añadir “-ong” al final de las palabras. Así, “banci”, que significa “mujer trans”, se convierte en “bancong”. Otra forma para construir palabras es añadir in entre las sílabas. Banci, para continuar usando el mismo ejemplo, se convierte en “Binancin”.