El drama de la desocupación

La tasa de desocupación alcanzó el 10,6% en el segundo trimestre del año y afecta ya a más de 2,1 millones de personas. El crecimiento de la fuerza laboral creció 1,3 puntos porcentuales, mientras que la demanda de empleo neto creció el 0, 7 %.

Sobre una población de 28,33 millones de habitantes en 31 aglomerados urbanos, la Encuesta Permanente de Hogares del Indec registró 13,5 millones de personas que estaban ocupadas y que buscan un empleo; de las cuales 12,1 millones se encontraban con un puesto de trabajo, sea en blanco o en negro; por cuenta propia o en relación de dependencia por un salario. La proyección al total país, con 45,1 millones de habitantes, determinó que la oferta laboral ascendió a 21,4 millones de personas, de las cuales 19,3 millones estaban empleadas en una actividad rentada y 2,1 millones no tenían empleo.

El relevamiento realizado por el Indec, sobre los 31 aglomerados urbanos, sólo un tercio registró tasas de dos dígitos: Mar del Plata con el 13,4%; Gran Córdoba el 13,1%; Partidos del Gran Buenos Aires y Salta con el 12,7%; Santa Rosa-Toay 11,2%; Gran Tucumán 10,7%; Gran Rosario 10,6%; Gran La Plata 10,5%; Concordia 10,4%; y San Nicolás-Villa Constitución 10,3%, en todos los casos sobre la oferta laboral.

La desocupación es un drama social y humano. El trabajador que ha sido despedido, por el cierre de una empresa, o por cualquier otra causa, como una reestructuración interna y no encuentra trabajo, es un ser que vive un profundo drama.  La falta de trabaja también golpea muy duro en la juventud, aquellos veinteañeros que intentan insertarse infructuosamente en el mercado laboral. El acceso al primer empleo les resulta algo inalcanzable. Muchos de ellos emigran. Dejan a sus familias para irse a la Capital donde siempre hay un rinconcito donde refugiarse o viajar al exterior. En los últimos tiempos muchos se van a Australia, donde encuentran fácilmente un trabajo que les permite vivir con cierta dignidad.

El empleo depende de la actividad económica, especialmente de aquellas actividades que requieren mucha mano de obra, como la industria, y muy especialmente las de las Pymes, que hoy solo emplean el 50 % de sus capacidades. La desocupación, aun cuando sea un efecto y no una causa, debería ser el primero de los problemas de nuestra economía que debe encarar el nuevo gobierno.