Tensión entre Brasil y la Argentina

Observamos con profundo pesar que las relaciones entre Brasil y Argentina, se están erosionando peligrosamente a pesar de los fuertes lazos que unen a ambas naciones, y más nos aflige, que el único motivo, sean los duros cruces entre el ultraderechista Presidente Jair Bolsonaro, con nuestro Presidente electo Alberto Fernández.

Fernández no estuvo muy acertado al visitar en la cárcel al ex Presidente Inazio Lula Da Silva, condenado por corrupción por la Justicia de su país, y solicitar su liberación. Sin duda no correspondía hacerlo.  Pero mucho más desubicado estuvo Jair Bolsonaro, muy afín con el gobierno de Macri, al dejar de lado la tradicional política de no intervención en asuntos internos de otros países, que debería ser una regla respetada a nivel mundial. Apoyó decididamente la reelección del actual Presidente y expresó sin eufemismos, su firme rechazo a la fórmula integrada por Alberto y Cristina; los calificó de «bandidos de izquierda» y advirtió que su regreso al poder ocasionaría un gran problema a la Argentina. Alberto Fernández declaró entonces, que celebraba que un «racista, misógino y violento» como Bolsonaro hablara mal de él.

Bolsonaro a través de su cuenta en Twitter, afirmó que tres empresas multinacionales, abandonarían Argentina para radicarse en Brasil, tras el desmentido de las empresas mencionadas, el mandatario borró su mensaje. Ahora, el Presidente confirmó que no asistirá a la toma de posesión del cargo de Fernández y que tampoco vendrá su Vicepresidente; dijo que, tras recibir la invitación, designaría a uno de sus ministros.

Brasil y Argentina son socios privilegiados en sus relaciones comerciales. Ambos países se necesitan, amén de una relación histórica de profundos afectos y con muy pocos desencuentros. Que las antipatías personales entre dos dirigentes, nos separen, no parece ni lógico ni razonable.

“Miren la situación complicada en la que se encuentra la Argentina, nuestro hermano del sur», señaló Bolsonaro mientras departía sobre la necesidad de reformas económicas en Brasil. «Pido a Dios que todo salga bien. Hice fuerza por el otro, (por Macri), pero ya que ganó (Fernández) hay que seguir adelante. De mi parte no hay ninguna represalia. Espero que ellos sigan llevando una política con nosotros semejante a la que Macri llevó hasta el momento» Estos comentarios, indudablemente son más moderados y van en el camino correcto. Nos hacen pensar que el Presidente brasileño tomó conciencia que, de continuar con las tensiones, sería muy negativo para ambos países.  Por su parte Fernández, debe tomar debida nota del temor que genera en muchos, tanto en el plano interno como en el externo, su pertenencia a una fuerza política muy desprestigiada.