A 30 años de la caída del Muro de Berlín

 

Hace 30 años, exactamente el 9 de noviembre de 1989, caía el tristemente recordado Muro de Berlín. Su derrumbe implicó, simbólicamente, el fin de la Guerra Fría y el comienzo de la reunificación de Alemania, dividida en dos desde el final de la 2da. Guerra Mundial.

Para la comunista República Democrática Alemana, (RDA) el muro era, el Muro de Protección Antifascista (Antifaschistischer Schutzwall) por el contrario, para los alemanes del Berlín occidental era, el “Muro de la Vergüenza” (Schandmauer)

Hasta su construcción, en 1961, y como consecuencia de la arruinada economía comunista en contraste con el extraordinario crecimiento económico de la República Federal de Alemania, la occidental, unos 3.5 millones de alemanes orientales huyeron de la República Democrática (RDA) hacia la Federal (RFA) , aproximadamente el 20 % de la población de la RDA.

 

El muro de 45 kilómetros de extensión, dividía la ciudad de Berlín en dos. Otros 115 kilómetros rodeaban su parte oeste aislándola de la RDA.  El Muro formaba la frontera estatal entre la RDA y Berlín Oeste.

No se conoce el número exacto de víctimas que fallecieron intentando escalar el muro para escapar del sector oriental. La vigilancia era extremadamente severa y los guardias no dudaban en disparar a aquellos que intentaban pasarse al lado occidental sin permiso.

Alrededor de 3.000 personas fueron detenidas en estas circunstancias; en cuanto al número de fallecidos, la Fiscalía de Berlín los estima en unas 200 personas, incluyendo los que murieron como consecuencia de la detonación de minas.

El Muro se convirtió en un símbolo de la Guerra fría y de la división de Alemania. Sin embargo, en la noche del jueves 9 al viernes 10 de noviembre de 1989, después de 28 años desde su construcción, el muro caía.

La apertura del muro, conocida en Alemania con el nombre de El Cambio (die Wende), fue consecuencia de las exigencias de libertad de circulación en la ex RDA y las evasiones constantes hacia las embajadas de capitales de países del Pacto de Praga y Varsovia y por la frontera entre Austria y Hungría que impuso menos restricciones desde el 23 de agosto. En septiembre, más de 13 000 alemanes orientales emigraron hacia Hungría. Poco después comenzaron manifestaciones masivas en contra del gobierno comunista, especialmente en Leipzig.  Su líder Erich Honecker se vió obligado a renunciar el 18 de octubre y lo reemplazó, días más tarde, Egon Krenz.

El 9 de noviembre se promulgó un decreto que permitía obtener pases para viajes de visita El miembro del Politburó del Partido Socialista Unificado Günter Schabowski anunció en una conferencia de prensa, retransmitida en directo por la televisión de Alemania Oriental, que todas las restricciones habían sido retiradas y, en el convencimiento de que podrían pasar sin ningún trámite al otro lado, decenas de miles de personas fueron de inmediato al muro, donde los guardias fronterizos no se atrevieron a disparar y finalmente, abrieron los puntos de acceso. A partir de ese momento miles pasaron la frontera. No obstante, la verdadera avalancha tuvo lugar a la mañana siguiente. Muchos pernoctaron en el lugar, para asistir a la apertura de la frontera, el 10 de noviembre. Los ciudadanos de la RDA fueron recibidos con entusiasmo por la población del Oeste. La mayoría de los bares cercanos al muro daban cerveza gratis y los desconocidos se abrazaban entre sí.

Cuando se conoció la noticia de la apertura, se interrumpió la sesión vespertina del Bundestag en Bonn, por entonces capital de la República Federal y los diputados entonaron en forma espontánea el Himno de Alemania.