Se elimina el cupo en Medicina

Los médicos egresados de la Facultad de Medicina de la UNT, tienen, en general una excelente preparación, que es reconocida no solo en nuestro país, sino también en el mundo entero.

Un ejemplo es el examen para Médico Interno Residente, que anualmente se realiza en España desde 1976. Se presentan más de 12.000 egresados para cubrir un poco más de seis mil puestos.  El Médico Interno Residente (MIR), trabaja en un hospital, clínica o centro médico, mientras se forma en una especialidad.  Muchos argentinos se presentan al examen y logran ingresar a un instituto de prestigio. Los mejores en aprobar, tienen la posibilidad de elegir la especialidad y el Hospital. Los últimos, en cambio, tendrán que aceptar el instituto y especialidad donde queden vacantes.   En esta prueba anual, varios médicos egresados de la UNT, históricamente se ubican entre los 100 primeros, de manera que eligen centros de formación y la especialidad que prefieran.

Este ejemplo vale para evaluar la excelente formación de los médicos que egresan de la Facultad de Medicina de la UNT, pero también se puede apreciar la calidad de nuestros médicos, en el trabajo y el prestigio que tienen tanto en el país, como en el exterior.

La excelencia en la formación, se logra cuidando que el estudiante tenga los elementos formativos a su disposición. La Facultad de Medicina de la UNT, fija un cupo, en función de las capacidades e infraestructura disponibles, es decir, las condiciones edilicias, la planta de docentes y no docentes, y las posibilidades de Hospitales y Centros médicos de recibir a los alumnos.

Las exigencias de la Facultad, están en razón de lograr que los médicos que egresen tengan un excelente nivel. Para ingresar en Medicina, los interesados deben rendir un examen de conocimientos del nivel secundario. Son cosas elementales que debieron haberlas aprendido en los colegios de enseñanza media, pero, lamentablemente sabemos que la enseñanza secundaria es muy mala en el país.

En años anteriores los padres de los que no pudieron ingresar, acudieron a la justicia entendiendo que el contenido de los exámenes, eran excesivos para los conocimientos de un egresado secundario. La Facultad, por su parte, sostenía que el contenido no sólo corresponde al secundario, sino que se entregó a los candidatos un libro en el que se establecen las condiciones de ingreso, y al cual prestaron conformidad firmada en ocasión de inscribirse.

Es interesante señalar que, en la Facultad de Medicina, se gradúan 9 de cada 10 alumnos que ingresan. En las restantes facultades de la UNT, egresan un poco menos de 2 de cada 10. Es evidente que en Medicina los alumnos estudian y no vegetan y se eternizan como en otras facultades.

Sin embargo, el Consejo Superior de la Universidad, resolvió eliminar el cupo. Una medida, que parece más que absurda, estúpida. Claro está que, en nuestro país, se celebra la mediocridad por sobre la excelencia.

El actual rector José García consideró que esa resolución había puesto a todas las unidades académicas al mismo nivel. Malo, malo, Medicina estaba muy por encima del resto de las facultades. Ahora se pretende nivelar hacia abajo y no hacia un estadio mejor para toda la Universidad. Lo lógico y razonable, hubiera sido, emular los métodos de la Facultad de Medicina y repetirlos en otras facultades para nivelar hacia arriba y no hacia la mediocridad.

El ingreso irrestricto a la Universidad ha sido mal interpretado. No se ponen restricciones para el ingreso a nadie, solo que se adecuan a las capacidades de cada Facultad. El examen de ingreso sirve para que los más capaces accedan a las aulas, y los vagos y holgazanes, no perjudiquen a los que se esfuerzan.

La Ley que asegura el ingreso irrestricto fue sancionada a fines del gobierno de Cristina y su autoría lleva la firma de Adriana Puigros.  Resulta interesante señalar que un fallo del juez federal Pablo Cayssials suspendió los artículos 2 y 4 de la Ley, que establecían que el Estado debe “garantizar la igualdad de oportunidades y condiciones en el acceso, la permanencia, la graduación y el egreso”, y que “todas las personas que aprueben la educación secundaria pueden ingresar de manera libre e irrestricta” a la universidad. La decisión judicial se dio a raíz de un recurso de amparo de la Universidad de La Matanza (UNLAM). Dicha Universidad consideró que los nuevos artículos violaban la autonomía universitaria y que iban a generar “desfinanciamiento” del sistema y a “bajar la calidad educativa”. Un criterio totalmente lógico.

A partir de esta resolución del Consejo Superior que elimina el cupo, la Facultad de medicina de Tucumán, ya no será la misma.