La delegación “santa” partió a Perico con media hora de retraso

Los jugadores de San Martín tuvieron que tener paciencia.

CHARLA. Luciano Pons, Juan Jaime, Lucas Diarte y Lucas González que aprovecha para hidratarse, charlan y esperan. La Gaceta / Foto de Ines Quinteros Orio.

“¿Llegó? ¿En serio llegó?”, preguntó Juan Ignacio “Pichi” Mercier. Y esbozó una sonrisa cuando recibió la confirmación de que había llegado a la Ciudadela el colectivo que debía trasladar al plantel a Perico. Entonces, se apresuró a buscar sus valijas.

“Se demoró unos minutos, pero llegó. Estamos apurados por subir, debido al calor más que nada. Está muy fuerte el sol; afuera no se puede estar. Queremos subir ya”, dijo Juan Imbert, único refuerzo del “Santo” por el momento.

La ansiedad del plantel por subir al ómnibus se explicaba a partir de los casi 35° C que castigaron la siesta dominical tucumana. Tanto, que el aire acondicionado de la sala de prensa del estadio no resultaba suficiente para mitigar esa temperatura.

EN LA ESPERA. El micro llegó casi 30 minutos después de lo previsto al estadio. La Gaceta / Foto de Ines Quinteros Orio.

Ni bien detuvo su marcha en el playón del estacionamiento del estadio, el colectivo fue rodeado por los jugadores, que se agolparon a la puerta de este con un sólo objetivo que, curiosamente, coincide con la principal meta del plantel, de cara al inicio de la segunda parte de la Primera Nacional: ascender. “Fue un semestre muy difícil, pero tuvimos la suerte de que terminó siendo muy bueno y le sacamos cuatro puntos al segundo. Ahora debemos aprovechar esa mínima ventaja”, consideró Mauro Bellone.

Esta etapa de preparación, cuando no se trabaja pensando en el partido del próximo domingo, suele resultar más tediosa para el futbolista. “Todos empezamos de cero y tenemos que sacar lo mejor de uno para que sea positivo para el plantel. La mejor manera de afrontar esto es ir día a día, pensando en que esta preparación física nos acompañará hasta junio”, reconoció Bellone.

ORDEN. Los jugadores hacen fila para subir con bolsos, mochilas y un parlante. La Gaceta / Foto de Ines Quinteros Orio.

“Ahora vamos a reforzar los lazos entre los compañeros, y los ‘profes’ trabajarán para mejorar algunas cuestiones tácticas”, dijo Ignacio Arce; y agregó: “tal vez nadie esperaba que hiciéramos lo del semestre pasado, la gente por ahí se sorprendió por algunos resultados que logramos de visitante, pero todo es el fruto del trabajo y de la humildad”.

El ómnibus ingresó a la Ciudadela a las 17.20. En menos de 10 minutos los jugadores, subieron sus pertenencias. Los choferes cargaron en la bodega los últimos elementos de utilería que quedaban por trasladar. Y partieron rumbo a Perico. Allí, en el hotel Los Arcos, el “Santo” buscará ponerse a punto, recargar energías y quedar listo para afrontar la última parte del desafío. En la Ciudadela todos esperan que consigan el objetivo.