El papa Francisco pospone el debate por la ordenación de hombres casados

El papa Francisco denunció el «crimen» del daño a la Amazonía y a los pueblos originarios y reclamó que «el interés de unas pocas empresas poderosas» no esté sobre «el bien de la humanidad entera», al publicar su nueva exhortación sobre la región, a la vez que el Vaticano consideró que «continuarán siendo parte del debate» temas como la posible ordenación sacerdotal de hombres casados.

En «Querida Amazonía», publicada en el día en que se cumplen 15 años del asesinato de la religiosa y activista de los derechos amazónicos Dorothy Stang, el pontífice repasa con un fuerte contenido social, en 111 puntos, sus impresiones sobre la reunión de obispos dedicada a la región que se hizo en octubre pasado.

«Sueño con una Amazonia que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos, donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida», planteó Jorge Bergoglio en su nueva exhortación, su quinta como Papa, en un texto en el que proliferan las citas de poetas amazónicos junto a artistas como el chileno Pablo Neruda y el peruano Mario Vargas Llosa.

Si bien la exhortación no menciona directamente temas que habían generado expectativa como la apertura a la ordenacion de hombres casados, sí manifiesta su apoyo completo al documento conclusivo del Sínodo en el que los participantes plantearon esa posibilidad entre otros temas y convoca a la Iglesia a dejarse «enriquecer e interpelar por ese trabajo».

Una clave en esa lectura la dio el cardenal Michael Czerny, quien planteó que la ordenación de hombres casados «continuará siendo tema de debate, discernimiento y oración antes de llegar a una decisión». «La exhortación no es un cierre a esa posibilidad», agregó Czerny a la prensa.

La apertura del sacerdocio a hombres casados «es una cuestión que ha sido discutida durante mucho tiempo y puede serlo aun en el futuro, porque la perfecta y perpetua continencia no es ciertamente exigida por la naturaleza misma del sacerdocio, como declaró el Concilio Ecuménico Vaticano II», agregó en tanto el director editorial del Dicasterio de Comunicación del Vaticano, Andrea Tornielli, al dar su posición sobre el tema.

Según explicó el cardenal Lorenzo Baldisseri, para que esas y otras propuestas hubieran pasado a formar parte inmediata del magisterio papal, debería haber habido una «aprobación expresa» de Francisco en vez de la presentación para su ulterior debate que contiene la exhortación.

El rol de las mujeres

El nuevo texto de Francisco tampoco da referencias concretas sobre otro de los temas que había generado expectativa, luego de las sugerencias realizadas por los obispos en octubre, como es el pedido para continuar con los estudios que puedan permitir instaurar un diaconado permanente femenino, como según algunos historiadores de la Iglesia ocurría en algunas comunidades en los orígenes del cristianismo.

De todos modos, el Papa sí dedica un espacio propio a la fuerza y al don de las mujeres en los puntos 99 a 103 de los 111 que componen la exhortación, donde reconoce que en la Amazonia algunas comunidades se han mantenido solo «gracias a la presencia de mujeres fuertes y generosas».

En el apartado especial a «La fuerza y el don de las mujeres», el Papa destacó que «durante siglos las mujeres mantuvieron a la Iglesia en pie en esos lugares con admirable entrega y ardiente fe».

El «crimen» del daño a la Amazonia

En un texto en el que conviven el análisis pastoral con el social, Bergoglio denunció que «los intereses colonizadores que expandieron y expanden, legal e ilegalmente, la extracción de madera y la minería, y que han ido expulsando y acorralando a los pueblos indígenas».

«A los emprendimientos, nacionales o internacionales, que dañan la Amazonia y no respetan el derecho de los pueblos originarios al territorio y a su demarcación, a la autodeterminación y al consentimiento previo, hay que ponerles los nombres que les corresponde: injusticia y crimen», propuso en uno de los pasajes más enfáticos de la exhortación.

«Cuando algunas empresas sedientas de rédito fácil se apropian de los territorios y llegan a privatizar hasta el agua potable, o cuando las autoridades dan vía libre a las madereras, a proyectos mineros o petroleros y a otras actividades que arrasan las selvas y contaminan el ambiente, se transforman indebidamente las relaciones económicas y se convierten en un instrumento que mata», denunció en esa dirección.

En un guiño a su antecesor Benedicto XVI, Francisco recuerda que el papa emérito ya había denunciado «la devastación ambiental de la Amazonia».

En ese marco, aseveró que «se suele acudir a recursos alejados de toda ética, como penalizar las protestas e incluso quitar la vida a los indígenas que se oponen a los proyectos, provocar intencionalmente incendios forestales, o sobornar a políticos y a los mismos indígenas», al tiempo que denunció que estas prácticas se acompañan «de graves violaciones de los derechos humanos y de nuevas esclavitudes que afectan especialmente a las mujeres».

«La solución no está, entonces, en una ‘internacionalización’ de la Amazonia, pero se vuelve más grave la responsabilidad de los gobiernos nacionales», agregó luego, en un pedido explícito hacia los nueve Estados que albergan al gran pulmón verde.