La impunidad

Hacemos hoy un paréntesis en el tema del Corona virus, para referirnos a otro asunto muy delicado, como es la impunidad.  Porque el triunfo de la coalición peronista-kirchnerista, en las últimas elecciones, podría significar en los hechos, el triunfo de la impunidad.

Hasta hace poco tiempo, veíamos con asombro las ramificaciones de la corrupción del gobierno, durante 12 años, del matrimonio Kirchner. Indudablemente estábamos ante la presencia del mayor saqueo de la historia a nuestro Estado. Los jueces actuando con independencia, investigaron a fondo, en distintas causas, las maniobras bien camufladas para quedarse con una porción muy importante de los dineros públicos. Cientos prestaron indagatoria y muchos ex funcionarios y empresarios de fuste, complicados en el tema, solicitaron acogerse a la figura del arrepentido. Todos quedaron procesados.

Nunca la justicia había avanzado tanto. Pero claro está que a una parte importante de la sociedad no le importó el saqueo ni la corrupción, y en una hábil maniobra política, Cristina colocó a uno de sus ex Jefe de Gabinete, devenido en su crítico, a la cabeza de la fórmula  presidencial, reservando el segundo lugar, como Vice, para ella misma.  El asunto les salió bien y es así que Alberto y Cristina triunfaron en las elecciones del 2019.

De esta manera los socios de la corrupción pudieron acceder a importantes cargos de gobierno, sin importar que estuvieran imputados, procesados o condenados por la justicia.  Los jueces comenzaron a cambiar de posición y se dedicaron a excarcelar a la mayoría.

La falsa teoría del “Lawfare” va imponiéndose.  Esta teoría se fundamenta en el  uso indebido de instrumentos jurídicos para fines de persecución política, destrucción de imagen pública e inhabilitación de un adversario político. En esta idea se escuda el cristinismo. Los afectados por la justicia interpretan que los delitos de los empresarios y funcionarios son inexistentes y las pruebas y testimonios en su contra no necesitan ser refutadas, son “a priori” falsas y no merecen ser juzgadas.

Pero no es solo esto, se pretende reformar totalmente la justicia, se presionan a los jueces y se generan vacantes a través de modificar el régimen jubilatorio, cargos que serán cubiertos por jueces militantes, no independientes.

Una muestra es el proyecto ingresado al Congreso para intervenir la Justicia de la provincia de Jujuy, con la única y evidente finalidad de liberar a Milagro Sala de todo cargo y delito.

No hay dudas de que el gobierno bicéfalo de Alberto y Cristina logrará que la impunidad triunfe, sin embargo, los argentinos honestos, decentes e independientes, sabemos que esta impunidad no está basada ni en el derecho ni en la justicia y mucho menos, en lo moral. Y ante los ojos del mundo será una gran mancha para Argentina.