Pandemia global: “en Tucumán deben tomar conciencia”, dijo Joaquín Correa

Desde Italia, el país europeo más golpeado, el jugador pide no cometer los mismo errores.

RUTINA. Joaquín Correa continúa con su preparación física al pie de la letra para estar listo cuando vuelva el torneo. Mientras, se perfecciona en el arte de hacer empanadas como le enseñó su abuela, y disfruta de su fiel amigo, el mate.

Aunque en su DNI figure como Carlos Joaquín Correa, fuera de su provincia y de su país -en especial en Europa- lo conocen como “El Tucu”. A sus 25 años, la carrera del oriundo de Alberdi sigue en ascenso, y hoy lo encuentra con un gran presente en Lazio, uno de los protagonistas de la máxima división del fútbol italiano (está segundo, a un punto del líder Juventus), con el que recientemente renovó su vínculo hasta junio de 2024. Como a todos, la situación global le impide estar en la cancha, donde más le gusta, pero se reconoce privilegiado: la cuarentena la pasa en un cómodo departamento ubicado en un barrio cerrado de Roma.

Eso sí, en soledad. A través de videollamadas se mantiene en contacto con su familia en Alberdi (su papá Julio, su mamá “Rosi” y sus hermanos). “No es una situación fácil. Tengo a mis afectos muy lejos. Más allá de la comunicación que mantenemos todos los días, sé que se preocupan por mí”, cuenta Joaquín desde Italia, el país europeo que más víctimas fatales ha lamentado por el covid-19. “Mi papá me pidió que mandara un video pidiendo a la gente de Alberdi y de la provincia que tomen consciencia de lo que está pasando. Porque quizás hoy en Tucumán todavía no se nota, pero si no se cumplen las reglas, puede llegar a pasar lo mismo que acá, donde hay miles de fallecidos. No se puede salir a la calle, no se puede hacer nada. Esto no es broma, acá todos lo veían como algo lejano, como que no iba a ser tan grave, y la realidad fue otra. De un día para el otro se encontraron con hospitales desbordados y gente cercana muriéndose. Espero que mis palabras lleguen y entiendan la importancia de quedarse en casa y cumplir la cuarentena como corresponde”, pide el jugador.

Al mal tiempo…

Joaquín también se siente acompañado a la distancia por su novia, Desiré Cordero, quien se encuentra junto a su familia en Sevilla, donde la conoció. “Hubiera sido lindo que pudiera quedarse acá, pero por cuestiones de trabajo tuvo que irse a Estados Unidos y luego volver a España para estar con los suyos. Acá las cosas estaban muy feas”, cuenta Correa sobre su relación con la modelo ex Miss España.

Correa se perfecciona en el arte de hacer empanadas como le enseñó su abuela.

De todos modos, el aislamiento ofrece un espacio para la instrospección y el crecimiento personal, por lo que Joaquín decide aprovecharlo perfeccionándose en la cocina. “Aprendí a hacer empanadas de mi abuela Nélida, que falleció el año pasado, o también hago pastas y otras comidas que me enseña mi mamá”, comparte la herencia el alberdiano, junto a su fiel compañero, el mate.

Joaquín disfruta de su fiel amigo, el mate.

“Cuesta arrancar la jornada, porque al no tener horario de entrenamiento estás como un poco perdido. Así que apenas me levanto comienzo con las tareas del hogar y después hago un poco de cinta. Luego, a inventar algo en la cocina. Y por la tarde gimnasio y hablar con mi novia y la familia, o ver series o películas”, detalla su día a día. Por supuesto, extraña el fútbol. “No sé cuándo volveremos, pero hay que estar preparados para cuando llegue el momento. Estamos haciendo una gran campaña en el torneo y no podemos relajarnos. Soy muy creyente así que rezo mucho a Dios para que se encuentre la vacuna y todo regrese a la normalidad lo antes posible”.

Una Roma distinta

“Roma ya no está llena de turistas. Está desértica y con mucha seguridad. De todas formas me mantengo en contacto con mis compañeros, los españoles y los brasileños. Nadie quiere estar encerrado, pero hay que ponerle la mejor onda posible”, opina.