Hay argumentos lógicos para que suba el dólar

Para el Presidente «no hay argumento lógico» para que suba el dólar. En realidad, el dólar no sube, en los mercados internacionales, las variaciones en el valor de la moneda norteamericana son mínimas, es muy estable. Sin duda que sigue siendo a escala mundial la moneda preferida para el intercambio. Lo que sucede en verdad, es que nuestro signo monetario, el peso, se deprecia.

El dólar es la divisa preferida por que inspira confianza.  No obstante haber abandonado en 1971 el patrón oro, ninguna otra moneda logró reemplazarlo. Y esto es así porque su valor depende de una política monetaria transparente. La Reserva Federal anuncia siempre cuántos dólares emitirá y cuál será el nivel de su deuda, a qué tasas, a qué plazos y en qué condiciones.

Días atrás, el gobierno de China informó que había decidido dejar de utilizar el Dólar en sus transacciones internacionales tanto bursátiles, como financieras. Y que solamente utilizará el Yuan, su moneda, para estas actividades.  Difícilmente el mundo acepte una divisa emitida por un país con un régimen autoritario y muy poco transparente. Hasta en el tema Coronavirus, China despierta desconfianza. ¿Por qué confiar en su moneda?  El dólar una vez más será el elegido a escala planetaria.

Fernández debería conocer bien que el peso no reúne, desde hace mucho tiempo, las funciones básicas que debe reunir una moneda en un sistema económico. Vale recordarlas.  Debe ser: medio de cambio, unidad de cuenta, depósito de valor y patrón de pago diferido

Y aclaramos, medio de cambio significa que es aceptado por la sociedad para realizar transacciones y cancelar deudas. Unidad de medida significa que en ella se fijan los precios y se llevan las cuentas. Depósito de valor: Es una manera de mantener nuestros ahorros en el tiempo. En cuanto a Patrón de pago diferido: Sirve para fijar el valor en los pagos diferidos, o sea los que deben efectuarse en el futuro, fijados en los contratos.

La pandemia obligó al Estado a cubrir enormes gastos generados por la enfermedad y la cuarentena obligatoria. Se ha ayudado a los más desvalidos, a los que dejaron de tener ingresos, a las empresas para el pago de salarios y se han postergado los vencimientos de los impuestos.

Al no tener recursos ahorrados y no tener crédito, el Estado nacional se vio obligado a emitir, como único recurso.  Una emisión enorme de dinero que se ha incorporado al circulante.   Pero nadie quiere guardar pesos que se deprecian día a día. Y así se va al dólar, una moneda confiable para resguardar sus dinerillos.

El cepo cambiario, donde solo se pueden comprar 200 dólares mensuales, con un recargo del 30 % sobre el precio oficial y otras restricciones, produce una corrida hacía el dólar paralelo.  Al día viernes la cotización oficial era de unos 70 pesos por dólar, con recargo del 30 % unos 91 y el Blue o paralelo llegaba a 138 pesos. Prácticamente una diferencia del 100 % entre el oficial y el Blue. Esto sin duda generará distintos efectos no deseados.

Sumamos décadas de vivir sin moneda. Hemos cambiado nuestro signo llamándolo de diversas formas y en cada cambio se perdían ceros, al final nuestra divisa perdió 13 ceros.

¿Se puede vivir sin moneda? En cualquier lugar del planeta la respuesta sería negativa, los argentinos hemos aprendido a vivir sin ella.