El gobierno kirchnerista no vota contra Maduro

La Organización de los Estados Americanos (OEA) aprobó una resolución para condenar las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela de suspender a las directivas de dos partidos opositores, para reemplazarlas por cúpulas afines al gobierno de Nicolás Maduro.

En una sesión virtual del Consejo Permanente de la OEA, el último viernes, se aprobó la resolución, con 21 votos a favor, ninguno en contra, siete abstenciones y seis ausencias, que rechaza “las Recientes Decisiones Ilegítimas del Tribunal Supremo de Justicia en la República Bolivariana de Venezuela”.

 Juan Guaidó, presidente interino de Venezuela, reconocido por unos 60 países ya que consideran que el segundo mandato de Maduro es ilegitimo por irregularidades en las elecciones de 2018, expresó en su cuenta de Twitter: «Hoy la dictadura recibió un duro golpe: el rechazo de 21 países en la OEA”.

Afirmativamente votaron, Bahamas, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Santa Lucía, Uruguay y el representante de Venezuela designado por Guaidó.

Se abstuvieron de votar: Argentina, Belice, Granada, Guyana, México, Suriname, Trinidad y Tobago y estuvieron ausentes Antigua y Barbuda, Barbados, Dominica, Nicaragua, San Cristóbal y Nieves, y San Vicente y las Granadinas.

De esta manera el gobierno de Alberto Fernández deja de lado, por razones ideológicas, la posición de nuestro país, de rechazar los actos de un Nicolás Maduro que ha colocado a Venezuela, al margen de la democracia y al borde del abismo en su economía. En el caso actual, el Tribunal Superior de Justicia del país caribeño, dominado por Maduro, buscó reemplazar a la cúpula de los partidos de oposición por seguidores del dictador.  Esto es lo que condena la resolución de la OEA y a la que Argentina y una minoría de países, no se suman, se abstienen.

En ese contexto ideológico, no resulta incoherente que nuestro presidente, cargue contra los EEUU y diga extrañar a Chávez, a Evo Morales y a Rafael Correa.  Pareciera que no ha entendido que los tiempos de los regímenes populistas, a los que el adhiere con rara añoranza, ya no se enseñorean en América.  Claro está, que nadie conoce realmente el pensamiento de Alberto, tras sus zigzagueantes declaraciones públicas, que han devaluado notablemente su palabra.