Media Sanción al impuesto a la riqueza

El día martes, la Cámara de Diputados de la Nación, dio media sanción al polémico impuesto a la riqueza, o a las grandes fortunas, camuflado con el nombre de “aporte solidario y extraordinario para ayudar a morigerar los efectos de la pandemia” que deberán pagar las personas que más patrimonio declaran en el país. Sin duda que se trata de un nuevo impuesto y no de un aporte; de hecho, es obligatorio. Si tiene cuatro patas, mueve la cola y ladra, indudablemente es un perro y no otra cosa.
Tributarán este impuesto, quienes declararon una riqueza superior a los $ 200 millones, aclarando que serán sobre los bienes “existentes a la fecha de entrada en vigencia” de la ley.  Comenzaría con una alícuota del 2% que se incrementará a partir de que el patrimonio sea mayor, con un máximo del 3,5% que pagarían aquellos que tengan declarados $ 3.000 millones o más. 
Se aclara que es un tributo de emergencia y por única vez. Pero a la luz de otros impuestos de emergencia de nuestro pasado, que continúan vigentes, podemos presumir que llegó para quedarse.
La AFIP será el organismo encargado de dictar las normas complementarias a la ley y se espera que sean unos 12.000  los contribuyentes, con una recaudación cercana a los 300.000 millones, siempre en función de la cotización del dólar, ya que muchos activos se cotizan en esta moneda. Cuanto más alto sea el valor del dólar oficial, el impuesto alcanzará a mayor numero de contribuyentes. Hoy está en unos 85 pesos por dólar.

El proyecto va en sentido contrario a lo que el país necesita, que fundamentalmente pasa por reactivar la economía y para eso es indispensable atraer capitales. Pero ¿qué inversionista va a venir a la Argentina, donde no tiene seguridad jurídica y los impuestos agobian a las empresas y tienen una inusitada capacidad para inventar nuevos? ¿Es que el presidente Alberto Fernández con su ministro Guzmán, van en un sentido y el Congreso, donde manda Cristina, les juegan en contra? Sin duda que es así, como la inoportuna carta de los senadores K al FMI en medio de los esfuerzos del Ministerio de Economía de llegar a un acuerdo con el Organismo Monetario.

Mientras se debatía en el recinto, en la calle, grupos de militantes enviados por algunos gremialistas, se movilizaban en apoyo del impuesto. Claro está que en función del duro ajuste que generará mucha miseria, buscan ocultarlo indicando que se les saca a los ricos para dárselos a los pobres. Es que esto es un mensaje muy político que muchos se lo creen. ¿Acaso no es un gobierno progre?
Periodistas, economistas y juristas, se han manifestado en contra del impuesto. No solo porque afectará a la economía y la imagen del país, sino porque lo consideran inconstitucional. El mismo Senador neuquino Oscar Parrilli, de la riñonada intima de Cristina, dio por hecho que el impuesto será llevado a la Justicia. «Vamos a ver qué hace la Corte». Se interroga Parrilli.
En medio de la pandemia que continúa con altísimos contagios, el kirchnerismo avanza sobre temas muy conflictivos. Algunos son utilizados como bombas de humo para distraer sobre problemas más graves. En esta idea, envió al Congreso un nuevo proyecto de despenalización del aborto. Un tema que profundiza la enorme grieta que ya divide a los argentinos. Bien sabemos que el periodo ordinario de sesiones concluye el 30 de este mes, por lo que debería tratarse en el periodo de extraordinarias. ¿Tanta urgencia tienen?Zona de los archivos adjuntos

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