Cronología del año 2020, el año de la pandemia (2)

A partir del 20 de marzo, todo el país debió acatar la cuarentena obligatoria. El presidente conformó un grupo de asesores, médicos infectólogos, que le aconsejaron el aislamiento como forma de detener el virus que ya estaba haciendo estragos en otros países. Claro está que este equipo atendió lo suyo, sin medir las consecuencias socio económicas que la cuarentena produciría. Alberto debió conformar un equipo multidisciplinario y dar intervención a las fuerzas políticas opositoras para decretar la cuarentena, pero solo escuchó a los especialistas médicos.

En un primer momento, la gran mayoría aplaudimos al presidente Alberto Fernández, que alcanzó niveles extraordinarios de aprobación.  Claro está que, al ver a los países vecinos, con picos muy altos de contagios y muertes, mientras Argentina permanecía resguardada, todos nos sentimos muy confiados.  En cada conferencia de prensa del presidente, utilizando un tono académico y aires triunfalistas, informaba sobre el desarrollo de la pandemia y con gráficos, comparaba innecesariamente nuestra situación con la de otros países, cometiendo gruesos errores, que implicaron reacciones de los gobiernos citados. Elemental falta de tacto, que debió ser frenada oportunamente por el Canciller, que siempre estuvo ausente.

Alberto Fernández no podía disimular su euforia. En aquellos momentos, posiblemente creyó que el virus no se instalaría con firmeza en el país.

El resultado de la larga cuarentena, que terminó siendo la más larga del planeta, fue una economía destruida, una crisis monumental, donde se combinan recesión con inflación, desocupación y pobreza extrema y un año lectivo irremediablemente perdido En definitiva, la cuarentena sirvió de muy poco, al analizar los resultados sanitarios; nuestro país, quedó en la 10 ° ubicación en contagios y 11° en fallecimientos, sobre un total de más de 190 países.

En los primeros meses del aislamiento, debimos escuchar muchas estupideces, como las del presidente norteamericano Donald Trump, que aconsejó inyectarse por vía intravenosa, desinfectantes para combatir el virus. Médicos y diversas autoridades científicas de la Unión, tacharon de «irresponsables y peligrosas» las sugerencias del presidente. Más cerca nuestro, la viceministra de Educación, Adriana Puiggrós escribió en su cuenta en Twitter, “El coronavirus infectó sociedades humanas enfermas de neoliberalismo. La destrucción ambiental llevada a cabo por el capitalismo financiero liberó el virus. El irrefrenable impulso de los dueños del capital produce una espiral que se retuerce engullendo a la sociedad”. Afirmaciones tan estúpidas como las de Trump. De igual manera las redes sociales se plagaron de fake news que generaron mucha confusión sobre el tema.

Justificándose en la pandemia, se violaron derechos elementales protegidos por nuestra Carta Magna. Provincias, municipios y comunas rurales establecieron controles rigurosos y hasta barricadas, impidiendo la circulación de ciudadanos de otros lares.

Estos feudos cerrados, que desconocían la unidad territorial de la República, no permitían el paso ni para hacer una simple diligencia, visitar a un familiar adulto mayor, o realizar una consulta médica de un facultativo radicado en ese lugar. Intentaban infructuosamente conformar compartimientos estancos, para frenar la pandemia.

En nuestra nota editorial del 20 de abril decíamos A medida que transcurre la cuarentena y se adoptan nuevas medidas de control, uno comienza a sentirse un súbdito y no un ciudadano. Y esto es muy penoso, porque las constituciones o cartas magnas fueron dictadas por el pueblo para poner límites institucionales a los gobernantes. Se han dictado medidas excepcionales por circunstancias excepcionales, pero eso no habilita a vulnerar la Constitución.

En cuanto a la crisis económica potenciada por la pandemia y el aislamiento, el gobierno dispuso medidas de emergencia tanto para ayudar a las familias, como para auxiliar a las empresas, especialmente a las pymes. Además, al contexto de parálisis económica se sumó una fuerte caída de exportaciones, y un desplome fiscal.  Un estado quebrado y sin posibilidades de acceder a créditos, no le quedó otro recurso que acudir a una formidable emisión monetaria. Esta emisión no se tradujo todavía en un aumento exponencial de la inflación, merced a la fuerte recesión que afecta la economía, pero tarde o temprano incidirá sobre el valor de las cosas. Si afectó velozmente la cotización del dólar blue, que es al que se tiene libre acceso. Subió de 75 pesos en enero a casi 200 en noviembre, por el momento está en 164 pesos.

Continuaremos mañana